La continuidad del proceso de cambios iniciado en 2005, su fortalecimiento y la realización de las transformaciones sociales, económicas, culturales e institucionales que nuestro país necesita demandan la renovación y actualización del Frente Amplio. Renovación en las estructuras orgánicas, en las modalidades de funcionamiento, en los vínculos con la sociedad, en los análisis de la realidad y en la elaboración estratégica y programática correspondiente a la etapa histórica que vivimos y a su proyección de futuro.

Para que esa renovación sea posible es necesario que hoy, al igual que en 1971, se expresen con vigor, propongan, dialoguen y confluyan las diferentes corrientes de pensamiento de la izquierda. El Frente Amplio necesita hoy que quienes formamos parte de la tradición humanista cristiana aportemos, desde nuestras convicciones ideológicas, desde el lugar en que nos encontremos, nuevas respuestas políticas y programáticas a muchos de los principales desafíos que el país tiene que resolver, contribuyendo al enriquecimiento de la imprescindible pluralidad frenteamplista y de su unidad de acción.

Por ello, quienes compartimos estas mismas convicciones, impulsamos la formación de redes y espacios de izquierda cristiana para tratar asuntos que afectan a nuestra sociedad y desarrollar propuestas de transformación y construcción de futuro contribuyendo a la construcción de una amplia corriente de izquierda comunitaria y democrática y, por lo tanto, al fortalecimiento del Frente Amplio y de nuestro Gobierno.

Hemos expresado estas convicciones en el documento “La izquierda cristiana uruguaya hacia el 2030”. Invitamos a todas y todos quienes se sientan expresados por el documento a adherirse al mismo.